Parecen elementos invisibles, que pasan desapercibidos a ojos de la mayoría, pero se han convertido en un fenómeno cada vez más patente en la industria de los videojuegos. Los micropagos existentes en muchas propuestas que se lanzan anualmente y que fomentan, a partir de ciertas estrategias interactivas, que el usuario, después de haber adquirido el título en cuestión, siga pagando dinero real para poder progresar. Está presente en infinidad de obras, como la serie de fútbol por excelencia «FIFA» y otros juegos deportivos, como «NBA 2K». Pero también en lanzamientos de empresas como Nintendo o títulos tan exitosos «Fortnite».
Este modelo comercial ha crecido exponencialmente en los últimos tiempos. Según la consultora especializada Superdata, en 2018 la industria ingresó más de 14.000 millones de dólares gracias a su empleo. Sin embargo, su uso provoca enfado entre muchos «gamers» que lo catalogan como «pay to win» (pagar para ganar). Especialmente cuando las transacciones están dirigidas a ser más competitivo cuando se juega online contra usuarios del resto del mundo. En este sentido, Electronic Arts, la desarrolladora detrás de la saga «FIFA», ofrece en su edición de 2020 paquetes de moneda virtual con precios que oscilan entre los 0’99 y los 99 euros. El usuario puede invertirlas en sobres que contienen jugadores con los que mejorar su equipo online dentro del modo Ultimate Team. Uno de los más populares dentro de la franquicia.
Sin embargo, el gasto no es el único problema. Y es que, según afirman expertos y jugadores, este sistema puede provocar que el usuario desarrolle una adicción.
«Fortnite», el «battle royal» online del momento, así como otros del mismo género, como «Apex Legends», también cuentan con micropagos. Sin embargo, en este caso estamos hablando de obras que sobreviven principalmente gracias a ello, ya que el usuario no debe hacer ningún desembolso para descargarlos y jugarlos. Los títulos creados en exclusiva para móviles también han abrazado desde el principio este modelo de negocio. Un informe de Sensor Tower revelaba que «Candy Crush Saga» ha llegado a generar unos 863 millones de euros en 2018.
Pese a las críticas que suscitan los micropagos entre los usuarios, las desarrolladoras afirman que su empleo no deriva necesariamente en un desequilibrio entre los jugadores, sin embargo, otras personas dentro del mundo de los videojuegos no lo ven de la misma forma que Jones. Ese es el caso, por ejemplo, de Cory Barlog, director y guionista del último «God of War». Cuando el creador fue cuestionado el mes pasado a través de Twitter acerca del mayor villano dentro de los videojuegos, este no se cortó afirmando que son los micropagos.
El desacuerdo con estas políticas comerciales ha provocado que países como Bélgica u Holanda hayan terminando regulando los micropagos. Y se han venido sumando otros mercados como el estadounidense y el británico en donde, al menos lo han elevado al debate público. La comisión de Juego en Bélgica, de hecho, aprobó una ley por la cual las compañías que lo practican se enfrentan a multas de hasta 800.000 euros. El principal obstáculo para articular una regulación que tenga un mayor alcance reside en la vinculación de estos apartados dentro de los videojuegos como un «juego de azar» y su definición como apuesta.

Deja un comentario