Por Alba Correa (Vogue España)

Para las fans y los fans de Star WarsAhsokala nueva serie alojada en Disney+ que convierte en canon parte del universo expandido de la franquicia, trae de vuelta un puñado de viejas conocidas. Ellas son la propia Ahsoka Tano, interpretada por Rosario DawsonSabine Wren (Natasha Liu Bordizzo) y la general Hera Syndulla (Mary Elizabeth Winstead). Y decimos que las trae de vuelta porque todas ellas eran personajes clave ya en Rebels, la serie de animación de cuatro temporadas que entre 2014 y 2018 relató al público cómo la tripulación de la nave Ghost, con pequeñas acciones de guerrilla, consigue conectar el movimiento rebelde que se opone al Imperio Galáctico, encendiendo la mecha narrativa necesaria que precede a Rogue One. Aunque entonces la acción giraba en torno al aprendiz de jedi Ezra BridgerAhsoka centra los personajes actantes en el reparto femenino de aquella tripulación.

Ahsoka Tano es la aprendiz jedi de Anakin Skywalker, antes de que él termine siendo arrastrado por el lado oscuro. Como espectadores, somos testigos de la evolución de Ahsoka desde que ésta toma un papel protagonista junto a Anakin de Star Wars: The Clone Wars. Un personaje que, aunque encuadrado en el bando de la rebelión, su inclinación a seguir más a su instinto que las órdenes de sus superiores la coloca en una posición conflictiva, y no terminará su formación jedi, abandonando la Orden.

La nueva serie sobre Ahsoka sorprende por repartir el protagonismo entre personajes femeninos que ya en Rebels dieron cuenta de su carisma y de su iniciativa, decisiva para la acción de la primera trilogía. Pero el camino de los personajes femeninos en el universo de La Guerra de las Galaxias ha sido un tanto excepcional, por minoritario, desde su estreno en 1977. Aunque estos sean tan reconocibles como icónicos en los nueve episodios principales (Leia, Padme y Rey), la disparidad numérica entre los personajes masculinos y femeninos ha dificultado en ocasiones el desarrollo de las fans de la saga en la comunidad fan. Eso sí, pese a las críticas clásicas que apelan a aquello que suelen denominar inclusión forzada o dictadura de la corrección políticacada nuevo personaje femenino en el universo surte el efecto de legitimar y respaldar la presencia femenina entre el fandom.

Los personajes femeninos en el universo ‘Star Wars’: cómo dinamitar el “principio de la Pitufina”

Tres nombres destacan, uno por cada una de las tres grandes trilogías, de manera que es imposible contar la historia sin ellas. Son Leia Organa, Padme Amidala y Rey. “Las tres ocupan un espacio protagónico en la franquicia, son fundamentales para el avance de la historia, y son proactivas, luchadoras y líderes”, explica Irene Raya Bravo, profesora en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla e investigadora experta en narrativas de televisión y género, que coordina el libro El viaje de la heroína: 10 iconos femeninos épicos del cine y la televisión (Readuck). “En el caso de Rey, además es la heroína fundamental de este nuevo resurgir de la franquicia, con lo que supone un auténtico paso adelante con respecto a la representación del heroísmo femenino en pantalla.” Sin embargo, la investigadora advierte que a pesar del carácter activo de estos personajes “sus narrativas están siempre estrechamente condicionadas por los personajes masculinos a los que acompañan: Leia por su relación amorosa con Han Solo y su rol como hermana del gran héroe, Luke Skywalker; Amidala carga con la responsabilidad de salvar la parte humana de Anakin, siendo además la madre del gran héroe mesiánico; y la historia de Rey está tan entrelazada con la de Kylo Ren que es imposible no interpretar su historia desde el romanticismo clásico.”

'Ahsoka' es el último estreno de Disney

Esta dependencia narrativa tiene un curioso nombre en las teorías de análisis fílmico y de televisión: principio de la Pitufina (The Smurfette Principle), y se aplica en el momento en el que se coloca un único personaje femenino en mitad de un elenco masculino. Así lo explica la investigadora Irene Raya respecto a las tres grandes protagonistas femeninas de Star Wars: “(se trata de) figuras femeninas insertas en contextos mayoritariamente masculinos, cuyos destinos dependen de otros y que no llegan a escapar del todo de estereotipos comunes en la representación femenina”. Esto, advierte la docente, está cambiando de la mano de los títulos de animación que expanden el universo de la franquicia: “van configurando un universo más amplio y heterogéneo, que sin cometer fracturas con respecto al discurso global, ofrece nuevas historias y miradas. En el caso concreto de Ahsoka, además de ser la protagonista está acompañada por otras mujeres como Sabine Wren o Hera Syndulla que configuran una coralidad más centrada en personajes femeninos, rompiendo por completo con ese ‘principio de la Pitufina’”.

Para Elena Prieto, participante activa de la comunidad fan de Star Wars, el personaje de Leia Organa, interpretado por Carrie Fisher, es inseparable de su fortaleza, que se demuestra desde el episodio IV, Una nueva esperanza. Sin embargo, son los títulos del universo expandido y sus personajes femeninos los que han sido determinantes para ella como fan. Entre ellos, los personajes de mandalorianas como Sabine Wren o Bo-Katan, una guerrera que llega a gobernar Mandalore y de quien Elena hace cosplay. “Lo que más me gusta es que no son personajes femeninos tradicionales arquetípicos de los que, por ejemplo, se enamora un personaje masculino principal, aunque haya romance en algunos episodios”, explica Elena. “Tanto Sabine como Bo-Katan son personajes independientes y guerreras. El idioma Mando’a [idioma ficticio propio de la cultura mandaloriana], por ejemplo, es neutro en género, por lo cual desde el principio tiene una naturaleza muy igualitaria.” La cultura mandaloriana no hace diferencias de género y esto es un rasgo que aflora en las narrativas alrededor de los personajes de este grupo y que termina por conquistar a las aficionadas.

Comunidad fan: la conquista de la casa del árbol

Ni una ni dos han sido las veces en la que el casting de los títulos de la franquicia ha tenido que implicarse para parar la reacción hostil de una parte del fandom frente a nuevos personajes que suponían abrir la diversidad entre los perfiles de personaje. Lo hizo Ewan McGregor contra los mensajes racistas que recibió su compañera de reparto en Obi-Wan KenobiMoses Ingram, y también Mark Hamill, recordando con ejemplos cómo, desde 1977, las mujeres han participado activamente en la base fan de la franquicia. Esa pequeña parte del fandom que se resiste a que el signo de los tiempos se plasme en su universo de ficción favorito tiene algo que ver con los fundamentos de una cultura geek que ve como una amenaza a las mujeres.

Para Elena, es importante admitir que ha llegado en su vida adulta, bien avanzada la veintena, a la comunidad de Star Wars, e incluso a atreverse con el cosplay. Desde el primer momento ha encontrado la aceptación de la comunidad fan en los eventos en los que ha participado haciendo cosplay. “Cuando voy de Bo-Katan hombres, mujeres y niños me piden fotos y no percibo nada de rechazo, aunque sí que es verdad que he leído cosas negativas”, resalta. “Al ser tan amplio el fandom de Star Wars tiene de todo, y he leído quejas sobre cómo los personajes femeninos se apoderan del universo en las secuelas con Rey y en títulos como el de Ahsoka, con la propia Ahsoka, la general Hera Syndulla, Sabine y Bo-Katan.”

Para la experta en narrativas de ficción televisivas Irene Raya, los conflictos aparecen cuando un producto genera un sentimiento de afiliación muy potente, así como “una sensación de pertenencia o incluso posesión de ese mundo”. El problema se agudiza cuando estos productos se convierten, según la investigadora, en un “objeto transicional” de toda una generación, o varias, “que consideran Star Wars parte de su identidad, ya que ha estado muy presente en su formación como personas. Y como sucede durante la infancia, no deseas que nada cambie, quieres que el universo con el que has crecido permanezca exactamente igual. Cualquier cambio de ese modelo de mundo es una traición porque implica que había algo incorrecto o mejorable en esa realidad que idealizas desde la madurez.»

Para Raya Bravo, las nuevas narrativas del canon tratan de corregir las que son carencias fundamentales en cuanto a la diversidad entre las representaciones. “Parte del fandom considera que ataca a su propia concepción del mundo y a la idealización de su propia infancia”, apunta. “La solución es tan sencilla como que ese fandom posesivo asuma que ese universo tiene que ser un objeto transicional para otras generaciones.” Muchos rebeldes lucharon y trabajaron para que fuera posible un cambio que, sabían, no iban a vivir para ver. ¿Será esa parte del fandom de Star Wars capaz de la misma generosidad que admiraron en la gran pantalla?

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