El actor asegura que el régimen alimenticio y de ejercicios para mantener la forma es algo que detesta, pero que ama el personaje
Hugh Jackman está preparado para volver a la gran pantalla, y lo hará junto a su mejor amigo en el cine, Ryan Reynolds, y al papel de su vida, Lobezno, con el que alcanzó la fama en una industria tan competitiva y delicada como Hollywood. Lo hace de la mano de la producción ‘Deadpool y Lobezno’, que ve la luz el próximo 26 de julio.

Pese a que su final de la mano de Lobezno parecía estar escrito, su buen amigo Reynolds le ‘rescato’ para un “último baile”. Una película para la que el actor australiano ha tenido que volver a ponerse a tono, cambiando de nuevo su físico para adaptarlo al filme a sus 55 años.
Hugh Jackman decidió entonces ponerse manos a la obra para lograr su cambio físico. Lo hizo entrenando con ejercicios de fuerza y cardio, y sumergiendo en agua helada sus músculos, tal y como ha confesado en una reciente entrevista concedida a ‘People’.
Una entrevista en la que, además, ha hablado de la ‘cara B’ de este cambio físico, que nada tiene que ver con el levantamiento de kilos en el gimnasio: “Cuando volví fue muy divertido y estaba emocionado. Al principio me dolía un poco el cuerpo, pero estaba encantado de que mi cuerpo todavía respondiera. Y me di cuenta de lo bueno que es para tu cerebro. Pero lo más difícil… fue la comida”.
El actor necesitaba ganar músculo, pero tenía problemas para ello, pues no está acostumbrado a comer grandes cantidades de comida: “Tengo que comer mucho. Mi tipo de cuerpo es naturalmente delgado. Conseguir el tamaño es lo más difícil, eso es lo que más me molesta. A algunas personas les parece fantástico comer cinco o seis al día, pero no es el tipo de comida que necesariamente disfrutarías”.
Fuente: Diario AS


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