Entre sexo, violencia, sangre…¿Cuánto se puede soportar?

Quienes asignan las clasificaciones a las películas de Hollywood a menudo deben adentrarse en detalles escabrosos.

Durante décadas, una junta de padres creada por la Motion Picture Association ha clasificado películas según su supuesta adecuación para niños y adolescentes. Su misión declarada es clasificar una película como lo haría “la mayoría de los padres estadounidenses”, una tarea difícil en un país profundamente polarizado. A lo largo de los años, algunos críticos han calificado a la junta de mojigata; otros, de excesivamente permisiva.

Antes, la junta solo había ofrecido atisbos de su sistema, pero ahora, en una nueva guía dirigida a los padres que se publicó discretamente en línea, está revelando más detalles que nunca sobre cómo se evalúan las películas.

La guía profundiza en los criterios relativos al desnudo y al sexo (“sonidos breves de fondo” son aceptables en una película PG-13) y describe qué tipo de imágenes violentas probablemente inclinen una película hacia una clasificación R (“la lesión suele ser evidente, como heridas de bala, puñaladas o cortes de cuchillo/espada”).

También explica, por primera vez, cómo aborda la junta las representaciones de la violación y el suicidio en las películas. Y aborda temas candentes que han alimentado el debate público sobre el sistema de clasificación, como las armas, el cannabis y el lenguaje grosero.

Kelly McMahon, presidenta de la división de clasificación de la MPA, dijo en una entrevista que las directrices buscaban ofrecer a los padres una visión clara del proceso de la junta.

La división de clasificaciones es desde hace tiempo una fuerza influyente en Hollywood, que clasifica las películas en categorías —desde G, para el público en general, hasta NC-17, para mayores de 18 años— que pueden afectar de manera significativa a sus perspectivas comerciales. Una clasificación PG-13 suele abrir la puerta a un público más amplio que una clasificación R, mientras que una clasificación NC-17 puede ser una sentencia de muerte.

De vez en cuando, una clasificación se convierte en objeto de debate público. En 2010, los realizadores de Triste San Valentín objetaron con éxito una clasificación NC-17 derivada de una escena de sexo oral entre los personajes interpretados por Ryan Gosling y Michelle Williams. En 2018, el manejo de los improperios por parte de la junta fue objeto de escrutinio cuando Eighth Grade, de Bo Burnham, recibió una R, lo que añadió un obstáculo para que el público al que retrata —los estudiantes de secundaria— pudiera verla.

La división de clasificación, denominada oficialmente Administración de Clasificación y Calificación, también ha sido acusada de ser opaca a los cineastas y al público, una línea de críticas expresada con fuerza en el documental de investigación de 2006 Los censores de Hollywood. La mayoría de los 10 calificadores, que la junta describe como una “muestra representativa de los padres estadounidenses”, son anónimos.

Desde hace aproximadamente una década, la junta se ha posicionado como una institución más abierta al público, e incluso ha publicado datos sobre sus clasificaciones desde 1968, cuando se creó el sistema. La nueva guía lleva estos esfuerzos de transparencia un paso más allá.

Hace una década, una película que mostraba claramente el consumo de marihuana solía recibir una calificación R, dijo. (Así ocurrió con la película de 2009 Enamorándome de mi ex, en la que los personajes de Meryl Streep y Steve Martin comparten un porro entre risas). Pero la guía deja claro que el “consumo infrecuente de marihuana” es aceptable en una película PG-13. Noble dijo que veía este lenguaje como la confirmación de la aceptación gradual por parte de la junta en medio de un cambio cultural y legal más amplio en torno al cannabis.

McMahon, quien dirige la junta desde 2019 y forma parte de sus calificadores, dijo que muchos de los detalles de la guía ya se habían compartido informalmente con cineastas y padres en respuesta a sus preguntas.

Advirtió que la guía no debe considerarse un reglamento rígido. El proceso de clasificación es matizado y se basa en el contexto de la película, dijo, y habrá excepciones a lo que establece la guía.

“Lo bueno del sistema es que no es una ciencia perfecta”, dijo McMahon, “y lo frustrante del sistema es que no es una ciencia perfecta”.

Texto original: The New York Times

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