La cinta nominada al Oscar y que sea probablemente la que de una sorpresa, tiene una historia profunda de dolor.
Hamnet es una reflexión sobre la muerte, el duelo y el poder del arte para sanar y conectar con el dolor de otras personas (es una película que llega a lo más profundo y hace que contener las lágrimas se vuelva imposible).
La película se basa en la novela de Maggie O’Farrell y sigue a un joven William Shakespeare (Paul Mescal) y a su esposa, Agnes (Jessie Buckley), quienes tienen una vida perfecta junto a sus hijos, Susanna, Judith y Hamnet (interpretado con mucha sensibilidad y corazón por el muy talentoso Jacobi Jupe), que eran gemelos.
En este punto, Shakespeare apenas está empezando su carrera como escritor y dramaturgo, así que se divide entre su rol de esposo y padre y su rol como escritor, pero todo se viene abajo cuando, inesperadamente, su hijo muere a causa de una enfermedad letal (o que era letal en ese entonces).
Hamnet muestra cómo Agnes y William lidian con el dolor por la muerte de su hijo de formas distintas (en parte porque ella es una sanadora que encuentra remedios en la naturaleza, y porque tuvo una visión sobre el futuro de su familia) , y es el arte, el teatro y una de las más famosas obras del escritor británico (Hamlet), lo que eventualmente ayuda a construir un puente entre los dos y a nombrar todo lo que sienten y todo lo que perdieron, demostrando que, aunque el dolor es parte de la vida, es más llevadero cuando se comparte y cuando nos permitimos crear a partir de él. (En la historia real, la esposa de Shakespeare se llamaba Anne Hathaway. La pareja se casó cuando ella tenía 26 años y él 18, y eventualmente tuvieron 3 hijos, pero se cree que Shakespeare los abandonó poco después para dedicarse a su trabajo).
Lo que vemos en la película, y en el libro, es una muerte provocada por una enfermedad dolorosa, pero, ¿así sucedió realmente?
¿De qué murió el verdadero Hamnet?
Lo que vemos en la película es solo una teoría sobre lo que pudo haber pasado con el único hijo de Shakespeare, ya que no hay registros que confirmen cómo murió o de qué causa. Lo que sí se sabe es que fue enterrado un 11 de agosto de 1596 en Stratford-upon-Avon.
Algunos expertos creen que el pequeño Hamnet pudo haber muerto, a los 11 años, a causa de una plaga (la película sugiere Peste Bubónica, pero pudo haber sido disentería o tifus, que también causaron muchas muertes en ese tiempo), mientras que otros creen que se pudo haber tratado de un accidente.
¿Qué es exactamente la Peste bubónica? Afortunadamente, esta es una enfermedad que fue casi erradicada (todavía hay algunos lugares en el mundo en los que existe), pero en el pasado causó la muerte de millones de hombres, mujeres y niños. Esta es una infección, también conocida como Black Death, causada por el contacto con animales como moscas y roedores, y se caracteriza por la inflamación en los nódulos linfáticos que se llenan de pus. La infección se puede extender por los pulmones y el cuerpo y causar septicemia, además de fiebre y mucho dolor.
De acuerdo con la Cleveland Clinic, 25 millones de personas murieron a causa de esta enfermedad en el siglo 14, lo que se debió a que no existía una cura o un tratamiento.
Los registros también muestran que la muerte de Hamnet sucedió en un punto en el que William Shakespeare estaba empezando a ganar fama en Londres, y que este momento clave fue parte de lo que lo llevó a escribir la historia de Hamlet, sobre un joven príncipe que busca vengarse de su tío, quien asesina a su padre, roba su trono e intenta matarlo a él también. Hamlet, como bien sabemos, tiene un final trágico en el que la muerte es la consecuencia de la búsqueda de venganza, pero es aceptada como una parte indispensable de todo lo que sucede.
La muerte es un tema recurrente en las obras de Shakespeare, pero también el amor y la esperanza, y es precisamente eso lo que las convierte en historias poderosas y atemporales, que siguen causando un impacto en cada persona que se topa con ellas.
No se sabe a ciencia cierta de qué murió el hijo de Shakespeare, pero O’Farrell está segura de que él lloró la muerte de su hijo, que pasó por un duelo duro y que esa experiencia lo llevó a crear algunas de las historias más poderosas de todos los tiempos.
Hamnet es una película hermosa (en lo narrativo, en lo visual, en su vestuario y en las interpretaciones de sus actores), también es una película que sana, y que nos muestra que, incluso en los momentos más duros, la vida puede ofrecer cosas increíbles.
Texto original: GQ


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