Corea sigue respondiendo con un terror complicado pero efectivo
El chico de la última fila, la más reciente serie surcoreana en Netflix, es inquietante por varias razones. Por un lado, la de explorar la rivalidad intelectual, desde un punto de vista aterrador, inquietante y siniestro que sorprende capítulo a capítulo. Al otro extremo, la idea inquietante de que la violencia y el miedo pueden encontrarse en cualquier lugar. Incluso, en lo raro, enfrentamiento entre un profesor envidioso y un alumno aventajado. Una premisa inquietante que la serie muestra desde sus lados más perversos y hasta depravados.

Basada en la aclamada obra teatral homónima del dramaturgo español Juan Mayorga, la producción se sumerge por completo en los terrenos del suspenso psicológico y el drama. Todo, a través de los procesos creativos, la envidia, la codicia y la crueldad que despierta un enfrentamiento intelectual poco común. Para eso, la trama sigue la monótona y frustrada existencia de Heo Mun-oh, interpretado de forma magistral por la leyenda cinematográfica Choi Min-sik. Este, un escritor que, tras sufrir duras críticas literarias en su juventud, nunca más pudo volver a publicar. Por lo que ahora ejerce desgano como profesor de literatura en una institución de alto prestigio.
Una combinación, que llevará a El chico de la última fila, a sus dimensiones más oscuras y depravadas. De la exploración de la mente del maquiavélico estudiante, hasta la cuestión del poder del lenguaje para moldear la percepción de las relaciones humanas. Lo cierto es que la serie logra construir una historia aterradora que se hace cada vez más sofocante, claustrofóbica y compleja. También, una joya para los amantes del suspenso y el terror que puedes ver a partir del 26 de junio en Netflix.
Fuente: El Financiero


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